miércoles, 20 de octubre de 2010

Biografía de Mario Carreño


El pintor Mario Carreño nació en La Habana, Cuba, el 24 de junio de 1913, En 1932 viaja a Madrid, ingresando en la Escuela de San Fernando.
Un surrealismo geométrico y tropical desborda sus primeras imágenes. La influencia cubista que predominaba en la época terminó transformando toda su imaginería pictórica. Los cuerpos se agrupan de manera escultórica sobre un paisaje desolado y expectante, como en “La Espera”. Pero su obra sigue el ritmo de transformaciones sucesivas al llegar a Chile. 

En 1934 conoce a Pablo Neruda y a su círculo de amigos intelectuales y artistas: Rafael Alberti, Federico García Lorca, entre otros. Debido a la guerra civil abandona España en 1936 y se traslada a México donde conoce a los principales muralistas de la época: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Más tarde estudia en la Academia Julien, de París, donde realiza su primera exposición, muestra que lo llevó a ser conocido en el ambiente intelectual. La Segunda Guerra Mundial motiva su estancia en Nueva York durante más de una década. Entre 1951 y 1954 vuelve a La Habana, ejerciendo como profesor. En 1958 los fuertes acontecimientos políticos y sociales que se comenzaron a vivir en la isla motivan la emigración de Carreño a Chile, estimulado por su amistad con Neruda y por la invitación que le hizo la Universidad de Chile para impartir una serie de cursos de arte. Fue fundador de la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Santiago, desempeñándose como ecdémico de ella durante veintidós años en la cátedra de Pintura Latinoamericana. Allí vivió hasta el día de su muerte, el 20 de diciembre de 1999.

De sus continuos viajes por México, Europa y Nueva York, recibe diversas y variadas influencias. Su estilo va desde la orientación figurativa, al cubismo. El surrealismo y el cubismo son asimilados en sus lienzos que atrapan, los temores de su tiempo. Temores que incluían el de una inminente conflagración nuclear.
Alerta ante la inadmisible violencia del hombre contra su semejante, Carreño va llevando un mensaje que delata la fragmentación de la raza humana y que le conduce a la guerra y la barbarie. 

Pero también hay en Carreño, como en muchos artistas caribeños, un cierto sentido del ritmo, un tongoneo voluptuoso de formas que se tocan, que se abrazan, que se mueven como espigas al son del viento y las caderas que laten con el tambor y el atabal. Este vaivén visual otorga un sello distintivo a las pinturas de Carreño. Características de Carreño son sus naturalezas muertas con formas geométricas y colores vivos y sus paisajes de arquitecturas mediterráneas.
En 1982 obtuvo en Chile el Premio Nacional de Arte. Sus pinturas son muy cotizadas en el mercado del arte.

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