miércoles, 20 de octubre de 2010

Biografía de Francisco Michelena


Francisco Arturo Michelena Castillo, nació en Valencia (Estado Carabobo) Venezuela, el 16 de junio de 1863 y murió en Caracas, Venezuela, el 29 de julio de 1898.
Hijo del Señor Juan Antonio Michelena, también pintor y de Doña Socorro Castillo (hija de Pedro Castillo, retratista y autor de murales). Sus primeras enseñanzas las recibe de su tía, Edelmira Michelena. Luego realiza estudios en el colegio de Lisandro Ramírez y finalmente termina de estudiar primaria en el colegio que, en Valencia, regentaba Alejo Zuloaga.

Fue un pintor venezolano, que desde niño demostró excepcionales dotes para el dibujo y la pintura, tanto así que a los catorce años de edad se le encomendó realizar todas las ilustraciones de un libro sobre costumbres venezolanas. Junto a Cristóbal Rojas y Martín Tovar y Tovar se le considera uno de los más grandes pintores venezolanos del siglo XIX.

Empezó a pintar a muy corta edad bajo el tutelaje de su padre, Juan Antonio Michelena. Resaltan entre sus primeras creaciones: “Cupido Dormido”, “Judit y Holofernes” y “Un rayo de luz”.
En 1874 hizo los dibujos que ilustraban la edición neoyorquina de “Costumbres Venezolanas”, libro de Francisco de Salas Pérez, quien le toma gran cariño al niño y, convertido en su protector, le presenta en el círculo de amigos, con la intención de gestionarle una pensión de estudios.

Más tarde recibirá lecciones de una dama francesa, Constanza de Sauvage, ella le enseña a distribuir mejor los colores, a aprovechar mejor la luz y le imprime algunos conocimientos técnicos que ella había adquirido.
Entre 1879 y 1882 transcurre un período de aprendizaje durante el cual Michelena, asociado a su padre, abre una Academia de Arte en Valencia para satisfacer encargos de retratos.
Pinturas de murales, copias de cuadros antiguos, retratos infantiles y abundantísima producción de dibujo constituyen la base de entrenamiento que capacitan al joven para concurrir con éxito al Salón del Centenario del Natalicio de El Libertador Simón Bolívar, que se celebra en Caracas, y al que envía su primer lienzo importante “La entrega de la bandera al batallón sin nombre” (1883), que se hace acreedor al Segundo Premio.

Gracias a una beca, viajó a París. Parte en compañía de Martín Tovar y Tovar hacia París para inscribirse en la Academia Julian. Estudia en el Taller del profesor Jean-Paul Laurens. Fue el primer pintor venezolano en tener éxito en el exterior, y conjuntamente con Cristóbal Rojas (1857-1890) y Martín Tovar y Tovar (1827-1902), se convierte en uno de los más importantes pintores de la Venezuela del Siglo XIX.
Su primer gran éxito se dio el París en Le Salón des Artistes Francais en 1887. Animado por su profesor Jean-Paul Laurens (1838-1921). Michelena presentó un lienzo titulado “L’Enfant Malade” (El Niño Enfermo), con el cual fue premiado con la Medalla de Oro, segundo de su clase, el mayor honor que había dado esa academia a un artista extranjero. 

Fue adquirido por Astors, en Nueva York, a finales del siglo XIX. En el 2004 Sothby’s vendió la pieza por 1.350.000 dólares.
Entre 1885 y 1889, corre un segundo periodo. Pinta sucesivamente: “Una visita electoral” (1886), “La caridad” (1887), “La joven madre y Carlota Corday” (1889), y obtiene, con este último cuadro, exhibido ya en el Salón, una Medalla de Oro en la Exposición Universal de París (1889). Ese mismo año, regresó inesperadamente a Venezuela y fue recibido con muestras de júbilo.
Tras una temporada de éxito social en Caracas, se casa con Lastenia Tello Mendoza y retorna a París para iniciar el tercer período de su carrera.
En esta segunda estancia en París pinta “La vara rota” (1892) y “Pentesilea” (1891), obras principales de éste período. 

Habiendo contraído tuberculosis, retorna a Venezuela en 1890 por consejo de sus médicos; el éxito le espera en Caracas donde realiza un lienzo en honor a José Antonio Páez, primer presidente venezolano. Se hace retratista de moda y pintor oficial y es objeto de toda clase de agasajos.
Pero su salud, cada vez más resentida, apenas le permite consagrarle esfuerzo a obras ambiciosas como: “Miranda en la Carraca” (1896), en alusión a su compatriota, Francisco de Miranda que estuvo preso por insurrección en el penal de las cuatro torres, de San Fernando, Cádiz, en donde murió. Miranda era admirado por Michelena por su gesta. “Berruecos” (1895), el “Descendimiento” (1897) y “La última cena” (1898) quedaron inconclusas algunas de éstas.

Arturo Michelena muere en Caracas, Venezuela el 29 de julio de 1898.

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