martes, 17 de agosto de 2010

Edouard Manet nació en París el 23 de enero de 1832 y murió el 30 de abril de 1883 en París, Francia. Pintor y grabador francés. Hijo de un importante funcionario del ministerio de Justicia, Édouard Manet fue un mediocre estudiante interesado únicamente en el dibujo. Ante la resistencia de sus padres a que iniciara una carrera artística, trató infructuosamente de ingresar en la Escuela Naval hasta que, tras un intento fallido, su familia accedió a regañadientes a financiar sus estudios artísticos. 

Tras seis años de aprendizaje, se estableció en un estudio propio. En esos primeros tiempos entabló relación con artistas como Edgar Degas. A principos de 1860 empezaron a ser reconocidos algunas de sus obras, que merecieron, entre otras, la cálida acogida del crítico y escritor Téophile Gautier.


En 1863, el Salón de Otoño le rechazó un lienzo que iba a resultar trascendental para la posterior evolución de la pintura: “Almuerzo sobre la hierba”, que fue doblemente criticado, tanto por su temática (muestra a una mujer desnuda y a dos jóvenes vestidos), como por la técnica empleada, el tratamiento de la perspectiva la representación del entorno natural, bañada por una luz fuerte y contrastada.
Ese mismo año contrajo matrimonio con la holandesa Suzanne Leenhof, con quien había tenido un hijo ilegítimo poco antes. En 1865 volvió a escandalizar con la obra “Olympia”, en la que repitió el tema del desnudo femenino y aumentó aún más la intensidad de la luz ambiental, al tiempo que diluía el contorno de figuras y objetos hasta lograr imágenes prácticamente bidimensionales. 


Denegada su inclusión en la exhibición pictórica que se realizó con motivo de la Exposición Universal de 1867, improvisó una exposición callejera de varias de sus obras más recientes que fue recibida con indiferencia.

Tras un breve lapso provocado por la guerra franco-prusiana de 1870-1871, en la que Manet combatió como oficial de la Guardia Nacional, el marchante Paul Durand-Ruel adquirió un número considerable de obras del artista. Mantuvo buenas relaciones con los jóvenes impresionistas, muy en especial con Claude Monet, aunque siempre se resistió a participar en las exposiciones independientes organizadas por éstos; prefería ofrecer sus obras al Salón y exponerlas en su propio estudio si eran rechazadas.


En su producción de finales de la década de 1870 acentuó el naturalismo de su temática, para otorgar el protagonismo de sus pinturas a prostitutas y roquettes sorprendidas bebiendo o seduciendo a sus jóvenes amantes, y al tratamiento expansivo de la luz. Por último, Manet abandonó su técnica tradicional, el óleo, para pasar al pastel. Su salud se deterioró, debido a una enfermedad de origen infeccioso, en su pierna izquierda. A pesar de ello, en 1882 participó en una importante exhibición de arte francés realizada en Londres, para cuya ocasión presentó “Bar del Folies-Bergére”, la última de sus grandes composiciones.

 Al año siguiente le dio gangrena en la pierna enferma y tuvo que ser amputada, después de la operación, poco después murió. La exhibición póstuma de sus obras, celebrada en enero de 1884, marcó el nacimiento de un creciente reconocimiento de su talla como artista, al que la historia ha concedido el apelativo de padre del Impresionismo.

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